ASÍ SE ELABORA UN PLAN DE GESTIÓN SOSTENIBLE DEL AGUA EN UN HOSPITAL: SEIS FASES PARA CUMPLIR CON LA NORMATIVA MUNICIPAL

Así se elabora un Plan de Gestión Sostenible del Agua en un hospital: seis fases para cumplir con la normativa municipal

Los grandes centros hospitalarios, por su elevado consumo de agua asociado a la actividad asistencial —hospitalización, urgencias, quirófanos, cocina, lavandería, climatización o producción de agua caliente sanitaria—, están obligados a elaborar un Plan de Gestión Sostenible del Agua (PGSA) conforme a la ordenanza municipal de gestión y uso eficiente del agua. Un hospital privado de la red asistencial madrileña ha desarrollado recientemente su primer PGSA, un proceso que sirve de ejemplo del recorrido que debe seguir cualquier centro sanitario para dar cumplimiento a esta obligación.

Un proceso estructurado en seis fases

La elaboración del Plan se organiza en distintas etapas sucesivas, desde la recopilación inicial de información hasta el seguimiento continuado de los resultados:

FaseEtapaEn qué consiste
ARecopilación y evaluación de la documentación técnicaLicencia urbanística, documentación de vertidos, certificados ambientales, facturas y lecturas de contadores, planos de las instalaciones.
BEcoauditoría de las instalacionesVisita técnica para revisar los usos del agua, estudio de hidroeficiencia y evaluación de la red de saneamiento y de recursos hídricos alternativos.
CPreparación del proyectoDetección del problema, definición de objetivos y mejoras, plan de acción y sistema de seguimiento, articulado en 5 programas.
DPresentación de la documentaciónEl Plan se presenta ante el órgano municipal con competencia ambiental para su valoración.
EAprobación del PlanEl organismo competente aprueba el Plan, con una vigencia máxima de 4 años para implantar las medidas.
FSeguimiento y valoración de resultadosAuditoría bienal del uso del agua para comprobar que la implantación se ajusta al cronograma presentado.

Los cinco programas del PGSA, uno por uno

La Fase C del proceso —preparación del proyecto— se materializa en cinco programas de trabajo que estructuran todas las actuaciones del Plan:

1

Programa de Gestión

Es la base de todo el Plan: consiste en inventariar los contadores generales y parciales del centro, registrar sus lecturas y hacer un seguimiento periódico del consumo mediante gráficos e indicadores. Su objetivo es conocer con precisión cuánta agua se consume, dónde y cuándo, para poder tomar decisiones basadas en datos reales, incorporando cuando es posible plataformas digitales de monitorización.

2

Programa de Ahorro

Reúne las actuaciones dirigidas a reducir el consumo mediante el cambio de hábitos: divulgación de buenas prácticas entre el personal, acciones formativas, comunicación de los criterios de eficiencia hídrica a proveedores y mantenimiento del sistema de gestión ambiental. Se apoya en certificaciones como la ISO 9001 o la ISO 14001 para integrar el ahorro de agua en el funcionamiento diario del centro.

3

Programa de Eficiencia

Se centra en las instalaciones físicas: revisión y medición de presiones y caudales en grifos, duchas e inodoros, sustitución de elementos por otros más eficientes (aireadores, temporizadores, fluxores de bajo consumo), renovación de tuberías y aislamiento térmico. Se apoya en un estudio de hidroeficiencia que detecta los puntos donde conviene actuar con prioridad.

4

Programa de Sustitución y/o Reutilización

Analiza la viabilidad de incorporar recursos hídricos alternativos, como el aprovechamiento de aguas pluviales, grises o regeneradas para usos como el riego. En edificios sin zonas ajardinadas o sin condiciones técnicas favorables, la auditoría puede concluir que estas medidas no son aplicables por el momento, si bien el programa debe revisarse ante cualquier reforma o ampliación futura.

5

Programa de Control de Vertidos

Vela por que los vertidos de agua del centro cumplan la normativa: mantenimiento de la autorización de vertidos, análisis periódicos de caracterización, limpieza de la red de saneamiento, protocolos ante derrames o residuos peligrosos, y dosificación controlada de los productos de limpieza para minimizar su impacto ambiental.